Escuelas sin accesos para impedidos

Por Héctor (Titito) Rosa Figueroa
Especial para LA ESQUINA

A pesar de que por ley se le requiere a todo edificio público tener accesos apropiados para impedidos físicos, varias escuelas de la región sureste no cuentan con las facilidades necesarias para atender a esa población. En pleno siglo 21, aulas de Patillas, Maunabo y Yabucoa no cuentan con rampas de acceso y en alguna de ellas, se han prometido solucionar la situación y no habido acciones concretas. Los casos que más llaman la atención son las escuelas: Doroteo Peña de Calabazas Arriba de Yabucoa, la Alfonso Casta Martínez en Maunabo y la Cecilio Lebrón Ramos de Patillas. Las tres escuelas cuentan con más de un nivel, pero en ninguna de ellas los estudiantes con impedimentos físicos pueden tomar clases en todos los salones y se ven obligados a mantenerse en el primer piso. La Doroteo Peña, una escuela que ha estado bajo amenaza de cierre durante los últimos años, ha recibido promesas que han quedado en el vacío y los problemas de acceso continúan siendo la orden del día. «En cuanto a los accesos de impedidos el estado de esa escuela es crítico. Dado a las condiciones del terreno y del lugar de localización se puede entender el porqué de la situación, pero obviamente eso no es excusa para no hacerlo», dijo a LA ESQUINA un funcionario del Departamento de Educación que no quiso ser identificado. Este centro educativo cuenta con 113 estudiantes y afortunadamente, al momento, no hay matriculado ningún estudiante con impedimento físico. Fuentes señalan que en enero de este año, la Oficina para el Mejoramiento de Escuelas Públicas (OMEP) estuvieron en la escuela y realizaron un estudio de terreno para instalar un ascensor. Al momento se desconoce el status del proyecto y a donde fueron a parar los fondos. “A estas alturas no se nos ha dicho que va a pasar con el ascensor que se prometió. En la escuela pensamos que ante los rumores de cierre de la escuela, se había descartado el ascensor”, señaló una funcionaria de la escuela. En Patillas, la escuela Cecilio Lebrón Ramos, también de dos niveles, tampoco cuenta con accesos disponibles. Norma Marrero, superintendente del distrito escolar de Patillas dijo que en la escuela, de 466 estudiantes y seis grupos de educación especial, han tenido que mantener a los impedidos físicos tomando las clases en el primer nivel. Además, indicó que el problema de acceso no es exclusivamente de la Cecilio Lebrón Ramos, sino que la escuela bilingüe Andrea Lebrón del barrio Mulas, enfrenta la misma situación a pesar de tener un solo piso. En Maunabo, la escuela superior Alfonso Casta Martínez, ha esperado por una rampa de acceso desde el 1989, cuando se le asignaron 75 mil dólares para la construcción de la misma. Julito Solís, líder de la Asociación Pro Desarrollo de Maunabo (APRODEMA), agrupación que jugó un papel protagónico a finales de la década de los 80 y a principios del 90, aseguró que al momento se desconocen a donde se destinaron los fondos designados hace 18 años. «Lo que sabemos es que los movieron a Servicios Generales y al no darles seguimiento se distribuyeron a otro lugar», señaló Solís, quien indicó que las gestiones iniciales se lograron tras un intenso cabildeo y de esfuerzos del grupo comunitario que también había gestionado la asignación de 16 mil dólares para la construcción de una glorieta en la escuela maunabeña.
Más allá de las escuelas
En las aceras de la mayoría de los cascos urbanos se observan letreros y focos de alumbrado impidiendo el paso de las personas con impedimentos. Además, edificios como el centro gubernamental y la casa alcaldía de Maunabo no cuentan con rampas ni ascensores. En Puerto Rico hay identificadas 750 mil personas con impedimento físico y según una investigación legislativa realizada a principios de este año, hay cerca de 760 estructuras físicas en la Isla sin accesos para impedidos.

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