Tomemos acción por los impedidos físicos

Cuando se habla sobre la inacción del gobierno para con sus contribuyentes, sin lugar a dudas los impedidos ocupan el primer lugar en la lista. La falta de respeto hacia ésta población representa la desorganización gubernamental y pone en relieve la lista de prioridades que administración por administración han implantado en el País. Como es posible que después de tantas leyes aprobadas y garantizadas por nuestra constitución, se pasan la papa caliente de gobierno en gobierno quedando los impedidos faltos de uno de los servicios mas importantes, la educación. Por años, la prensa en innumerables ocasiones, ha reseñado la problemática de los accesos a las escuelas, centros de desarrollo de nuestros niños y lugar donde los impedidos tienen el derecho a utilizar. Para ser justos, hay que destacar las escuelas que recientemente se han construido en el País. Todas cumplen con unos estándares de construcción para el paso de los impedidos, pero la realidad es que la inmensa mayoría de las escuelas en uso, fueron edificadas sin estos criterios, estando en incumplimiento de la ley. En Patillas hay al menos dos escuelas, la Cecilio Lebrón del pueblo y la bilingüe en el barrio La Mula. En Maunabo, La Escuela Superior Alfonso Casta Martínez es un caso que data del 1989, cuando supuestamente el dinero para los accesos estaba asignado, pero que pasó, nada. En Yabucoa lo mismo, la Doroteo Peña de Calabazas Arriba es otro ejemplo de lo aquí está pasando. Tomar acción es necesario ya que en Puerto Rico hay identificadas 750 mil personas con impedimento físico y según una investigación legislativa realizada a principios de este año, hay cerca de 760 estructuras físicas en la Isla sin accesos para impedidos. Hacemos un llamado a las autoridades para que tomen cartas en el asunto y podamos tener una verdadera visión de hacia donde vamos y las metas a cumplir. Los impedidos son seres humanos capaces de desarrollar sus talentos y demostrar su potencial. Es irónico que mientras motivamos a los jóvenes impedidos a dar lo mejor de sí, los pongamos al final de la lista de prioridades a la hora de brindarles las herramientas necesarias para que puedan lograr sus objetivos. Confiamos en que la sociedad sepa valorizar y que a su vez los líderes y personas aptas para tomar las decisiones puedan ser capaces de respetar los derechos de los impedidos y que a la vez los puedan hacer cumplir.

Héctor Iván De Jesús García
Presidente- Editor

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