¿Derrame de aceite y cenizas en La Bahía de Yabucoa?

Por Gil A. Burgos
Especial para LA ESQUINA

Tan reciente como el pasado viernes, 11 de abril aproximadamente a las 12:30 pm., tuve la desagradable experiencia de observar desde mi hogar una profusa mancha color marrón obscuro flotando sobre la superficie del mar, en el área donde están ubicadas las primeras boyas en dirección hacia la bahía. Estas facilitan la entrada y salida de los barcos que transportan petroleo hacia la Refinería Shell y que son acompañados por remolcadores, tanto al entrar como al salir. ¡Que lástima que no son cruceros turísticos!
Mi hogar está ubicado en una colina en el barrio Camino Nuevo, sector El Negro de Yabucoa, cerca del Parador Costa del Mar, que nos permite disfrutar de una extensa vista desde la bahía en Playa Lucía, hasta Punta Yegua, las colinas del Fideicomiso de Conservación Doña Inés Mendoza, así como Vieques y Culebra. ¡Doy fé de que Yabucoa es un tesoro de nuestra Madre Naturaleza!
En primera instancia me enteré de esta situación cuando, Ronald Burgos, uno de mis hijos, me llamó por teléfono para hacerme saber que en ese mismo momento estaba viendo un barco de tamaño considerable que estaba saliendo de la bahía. Me indicó que luego de llegar al cayo y continuar en ruta hacia mar adentro, observaba que dejaba atrás una mancha bastante profusa color marrón obscuro. Ante lo que estaba ocurriendo llamó a su madre para que observara, por lo que ella también se percató, ya que en varias ocasiones había visto ese mismo tipo de manchas sobre el mar. Esto les preocupó y motivó que me llamaran, pues en mi familia tenemos conciencia del problema de contaminación en nuestras playas causado principalmente por las operaciones de la Refinería Shell, antes Sun Oil.
Procedí de inmediato a comunicarme con el señor Alberto Malavé, destacado ambientalista yabucoeño, así como con el teniente Héctor Padró, de la Policía Municipal y que además sirve de enlace entre la Administración Municipal y los pescadores de toda el área. Inmediatamente ambos se comunicaron con las agencias gubernamentales pertinentes haciéndoles saber lo que estaba ocurriendo. Fueron muy diligentes.
No tardó en que recibiera una llamada de parte del señor Jesús Quiñonez, oficial de la Guardia Costanera quien me solicitaba le explicara sobre dicho acontecimiento. Le informé que en ese preciso momento, la mancha color marrón obscuro era extensa y se dirigía hacia el cayo, lo cual ocurrió arropándolo en su totalidad. Luego el oleaje lo arrastró hasta la costa. Lamentablemente fue un espectáculo lamentable sobre lo cual varios pescadores que estaban en la misma área pueden dar testimonio
El señor Quiñonez, me indicó que se comunicaría con el Teniente Padró para tomar las medidas correspondientes incluyendo enviar un helicoptero, el cual nunca llegó. Se presentaron dos lanchas, pero no pudieron tomar muestras debido al oleaje. Según me informó el teniente, el personal que debía tomar las muestras demostró cierta negligencia y se marcharon del lugar. Consideró que dicha actitud amerita una investigación.
El señor Malavé, acompañado de su esposa, así como el teniente Padró, llegaron hasta mi hogar para observar mejor lo que estaba ocurriendo. También estuvo presente el reportero de este periódico Juan Velázquez, respondiendo a una petición nuestra, de hecho tomó varias fotografías que ilustran lo ocurrido. Todos concurrimos en que nuestra playa una vez más ha sido víctima de la contaminación causada por la tripulación irresponsable de los barcos que luego de entregar su carga de petróleo deciden sin ningún tipo de consideración y violando tanto leyes federales como estatales dejar su basura cerca de nuestras costas.
En opinión del teniente Padró, el material hechado al agua parecía ser cenizas mezcladas con aceite, pero que antes de llegar a conclusiones debíamos esperar por los análisis de laboratorio. Confío que aunque haya sido luego, los técnicos hayan regresado al área para tomar las muestras, aunque mi opinión parezca que me muestro demasido confiado.
Bien, confío en Dios, por lo que espero que la honestidad y la prudencia prevalezcan, pues Los Yabucoeños No Somos Cualquier Cosa. Que los Ángeles Custodios Protejan a Yabucoa, Hoy... Mañana... y Siempre.