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La Esquina | El periódico del Sureste de Puerto Rico

En El SurEste

Aires de optimismo en la UPR-Humacao

La administración de la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPRH) continúa con el mayor de los entusiasmos realizando actividades para resaltar los valores universitarios y motivar a toda la comunidad a seguir trabajando por el bien de los estudiantes y el mejoramiento del Recinto.

El rector interino de la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPRH), el doctor Héctor Ríos Maury, organizó junto al Decanato de Asuntos Estudiantiles una actividad para el disfrute de la comunidad universitaria donde disfrutaron de varias presentaciones en la Plazoleta Café “El Nido”.

“Con las actividades de esta semana reafirmamos nuestro compromiso con la comunidad universitaria, especialmente con nuestros estudiantes, quienes son nuestra razón de ser y por la cual el Decanato de Estudiantes ha trabajado arduamente en beneficio de los mismos. Dedicamos todos nuestros esfuerzos a mejorar la calidad de nuestros ofrecimientos durante estos tiempos de retos. Estamos trabajando para fortalecer la formación cultural y académica de nuestra comunidad en este nuevo comenzar”, enfatizó el profesor, José A. Baldaguez Matos, decano de Estudiantes de la UPRH.

En la actividad el Coro de Cámara, una de las reconocidas agrupaciones del recinto humacaeño, deleitó a los allí presentes con varias piezas musicales provocando que bailaran y disfrutaran de su participación. Bajo la batuta del maestro German Peña Haddock, director del Coro de Cámara, se presentaron varias piezas como Amanecer Borincano, A tu lado, Por todas las Estrellas, Mosaico de Plena y Capullito de Alelí.

También los estudiantes y empleados tuvieron la oportunidad de disfrutar de un mensaje motivador de Noris Fragoso una de las integrantes del elenco del reconocido programa de entretenimiento familiar Raymond y sus Amigos. Para la educadora y comediante es importante el compromiso que han demostrado los estudiantes y empleados con su Recinto en Humacao. “Son un testimonio de nuestra nación. Yo soy producto de la UPR y mi compromiso es cien por ciento con mi País. Yo quiero ver todos los recintos abiertos por lo que los invito a luchar con mucha fuerza y de corazón”, exhortó la artista puertorriqueña.

Durante las actividades establecidas en la semana de reanudación de clases del Recinto se estableció la entrega de almuerzos a estudiantes y empleados durante toda la semana. Es importante destacar que nuestros estudiantes han asumido una actitud de optimismo para continuar con entusiasmo el semestre académico.

"Este Recinto educativo entereza desarrollar, ahora más que nunca, un alumno creativo, de criterio independiente, aceptador, al mismo tiempo de la idea ajena. Un estudiante consciente de su propia capacidad con un alto índice de seguridad y autoestima que sepa dialogar y disentir con respeto, que no cuestione la facilidad de la memoria pasiva si no el reto del razonamiento consiente y responsable. En esta semana hemos podido observar en los estudiantes la alegría de estar nuevamente en su casa de estudios buscando alcanzar sus metas y el éxito personal", expresó esperanzado el doctor Carlos Cordero Jiménez, decano de Asuntos Académicos de la UPRH.

La administración también informó durante la actividad que cada día trabaja para mejorar el funcionamiento del Recinto. Lo que se ha logrado es gracias al trabajo de un equipo ganador que tiene metas elevadas aunque reconocen que se enfrentan a un escenario anómalo por la emergencia provocada por el Huracán María. Los empleados del Recinto mantienen su compromiso de levantar y consolidar más fuerte que nunca sus ofrecimientos.

El Dr. Ríos Maury destacó, “Puerto Rico no solo se tiene que levantar de María, tiene que asumir rutas de envergadura y progreso. Repensarse y para eso necesita de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Sin la universidad el País no puede incorporarse plenamente. La UPR necesita de ustedes. Gracias por cumplir con su institución y con el País. Que viva la UPR en Humacao”.
Representante denuncia no han recogido escombros en Humacao

El representante del Distrito 35, Samuel “Sammy” Pagán Cuadrado, denunció la falta de recogido de basura y escombros en varias comunidades de Humacao y exigió acción al alcalde, Marcelo Trujillo Panisse, para que presione a la compañía privada EC Waste y cumpla con el servicio ante la amenaza de un problema de salubridad.

“Ya ha pasado más de un mes del azote del huracán María y es inaceptable que hayan comunidades con montañas de basura y escombros. El Alcalde tiene que ser más proactivo y exigirle a EC Waste que cumpla con el servicio. Estamos hablando de vida, salud y eso no puede esperar. Si los camiones no pueden pasar tienen que buscar otras alternativas”, expresó el Representante de Humacao, Naguabo y Las Piedras.

Pagán Cuadrado mencionó el barrio Mariana como uno de los más afectados. “Sectores como Los Rodríguez, El Cabrito y otros que no están en la carretera principal. Sabemos que estás áreas son de difícil acceso porque las calles son estrechas e incómodas pero el Alcalde tiene que presionar para que busquen otros vehículos que puedan pasar”.

Los camiones solo dan el servicio en la carretera principal y no entran a los caminos vecinales y hay residentes envejecientes con diversas limitaciones y enfermedades que no les permiten disponer de la basura y escombros en la carretera principal o en otras áreas del pueblo, según añadió el Representante.

“Esta misma situación se repite en otros barrios, incluso en carreteras principales y zonas más urbanas como Verde Mar. Que busquen guaguas pick up o resuelvan de cualquier otra manera pero que sea ya. Tenemos que evitar que se propaguen enfermedades y otros males”, concluyó.
No llegan los toldos al Sureste

Dos ciudadanos que perdieron en su totalidad sus residencias plantearon la pobre atención que han recibido por parte de las autoridades gubernamentales.

Las pertenencias de lo que un día fueron sus hogares siguen a la interperie y sobre ellas cae la lluvia que no ha cesado en la región sureste, durante los pasados días.

Ambos, en entrevistas por separado con LA ESQUINA, solicitaron la entrega de toldos.

“Me dijeron que venían a dar unos toldos. Vinieron por otras casas y se las dieron. Pasan por aquí, van y vienen y nunca se han parado a preguntarme por nada. Ven la condición de la propiedad. No sé cómo se está moviendo la situación”, expresó José Torres Arroyo, residente del barrio Calzada, en Maunabo.

Su caso es uno de miles en la región. El paso del poderoso huracán María afectó de forma considerable las residencias de madera y zinc en los pueblos el Sureste.

Torres Arroyo se trasladó con su familia a la residencia de su suegro, la cual se encontraba en condiciones inhabitables.

“Hice un cuarto habitable y ahí es que me estoy quedando”, explicó.

“Perdí en su totalidad la casa de arriba. La casa de arriba la construí yo, ahí vivo y abajo vive mi hermano. Él también tuvo sus pérdidas, se le fue una puerta, la nevera. En la propiedad de abajo vive mi hermano, la esposa y las dos hijas”, dijo.

Entre las ayudas que recibió están los suministros de la Guardia Nacional y botellas de agua.

“Creo que trajeron un truck de agua potable, pero está al otro lado y el que no tenga vehículo no puede llegar hasta allá cargando con el agua, no tiene manera de recogerla”, estableció.

“Creo que la ayuda ha sido demasiado lenta. Hasta ayer fue que recibí la carta de FEMA donde me indica el número de caso. Nada más. Aquí no ha pasado la Cruz Roja, ni nadie. Recibí unas bolsitas con una comida que viene para uno calentar o comer frío y cosas así. Estamos sobreviviendo con eso”, agregó.

Otro de los perjudicados es Delfín Monclova, de 80 años y vecino de José.

“Yo no he visto a nadie por aquí. Fuerte el huracán. El hogar quedó prácticamente en ruinas. Necesito ayuda del Gobierno Central y Estatal y de todas las agencias que puedan”, contó Monclova con rostro desencajado.

“Estoy aquí solo con todas esas cosas. Tengo familiares pero están por el área metropolitana. Lo más que necesito es que me ayuden en las labores de limpieza”, añadió.
Por el piso la agricultura en el Sureste

“De agricultura no hay absolutamente nada”. Así describió Solano Burgos Guzmán los efectos del huracán María en los terrenos agrícolas de la región Sureste.

El presidente de la Asociación de Agricultores de Maunabo, aseguró el saldo fue devastador para la siembra de guineo, plátanos, ñame y ají dulce.

“Eso acabó con todo”, dijo Burgos Guzmán, quien recibió a LA ESQUINA en las o cinas de la Asociación. Mientras hablaba, al fondo se observaba el rancho de la organización hecho pedazos. El mismo fue construido a un costo de aproximadamente $100 mil.

Para el líder de los agricultores, ha sido el huracán que más ha impactado a la zona.

“Le he preguntado a personas que tienen de 80 a 90 años y todos me dicen que no han visto cosa igual”, describió.

A tres semanas del impacto del huracán, los agricultores maunabeños siguen a la espera de la visita de funcionarios gubernamentales.

“Necesitamos ayuda urgente. Es una cosa devastadora, nunca en mi vida había visto una cosa así”, estableció Burgos Guzmán.

“No hemos recibido la visita de ningún funcionario. He estado aquí un montón de veces y no ha venido nadie. La oficina tuvo daños. Las ventanas están casi todas rotas, el ranchón se cayó. La maquinaria tuvo muchos daños, prácticamente se destruyó en su totalidad. Esa oficina es prácticamente nueva. Tenía ventanas de seguridad, pero como el viento fue tan fuerte, pues se rompieron casi todas, se llenó de agua, esa oficina está totalmente destruida”, añadió.

Solamente, en Maunabo, se estima son 700 las cuerdas de terreno afectadas. Al incluir a los municipios de Yabucoa y Patillas, el número podría superar las 3 mil cuerdas.

“La mayoría de esas cuerdas estaban sembradas todas de plátano”, explicó.

Burgos Guzmán fue enfático en la importancia del respaldo gubernamental para lograr levantar las cosechas.

“Los agricultores si no tienen ayuda del gobierno no van a salir para ningún lado. Los agricultores tienen un sistema de que tienen diez cuerdas y aseguran dos. La mayoría de ellos eso fue lo que hicieron. Lo que pasa con eso es que prácticamente la cantidad de dinero que se les da a ellos no da para nada. Si el gobierno no mete la mano es imposible para los agricultores en Maunabo”, puntualizó.
Duro golpe a la historia de Maunabo

La historia de más de 115 años quedó en pedazos el pasado miércoles, 20 de septiembre, con la llegada del huracán María.

Las ruinas del edificio principal del Batey Columbia en Maunabo cayeron junto a la puerta con la bandera de Puerto Rico, que adornaba y llamaba la atención de cientos de turistas que visitaban la zona.

Según datos históricos, la Central Columbia se estableció a principios del siglo pasado, luego de la destrucción de las haciendas Orleanesa de Riefkohl, Bordaleza de Clausell & Verges y Garona de C. Y J. Fantauzzi, por el paso del huracán San Ciriaco, en 1899.

Los dueños de estas haciendas se unieron y establecieron en 1901 la Central Columbia, que se convirtió en eje de la economía del área, dando empleo a cientos de maunabeños. No es la primera vez que un ciclón impacta la histórica Central Columbia.

En 1928, el poderoso huracán San Felipe, que hizo grandes estragos en toda la Isla, terminó con la vida de la Central maunabeña. Solo quedaron las ruinas de los edificios de ladrillo que desde entonces se convirtieron en monumentos que recuerdan una mejor época de Maunabo.

Por décadas, las ruinas de la vieja central han sido parte del paisaje maunabeño, visible para los que transitan por la carretera PR-3, desde Maunabo hacia Patillas. Abandonada a su suerte, las ruinas fueron utilizadas de distintas formas y fines.

El 16 de abril de 2016, un pedazo del Batey Columbia cayó de forma sorpresiva en horas de la madrugada.

En ese entonces, el alcalde de Maunabo, Jorge Márquez, solicitó públicamente el apoyo del Instituto de Cultura Puertorriqueña para preservar las ruinas. Además, admitió que el Municipio no contaba con los recursos para reconstuir el edificio.
Editorial de LA ESQUINA: Rezagado el Sureste

Una vez más, la Región Sureste recibe el embate directo de un huracán. No es la primera vez que nuestra zona se convierte en el puerto de entrada de un poderoso sistema tropical. Históricamente, nuestros pueblos han sido duramente impactados por tormentas y huracanes, con cuantiosas pérdidas en residencias, infraestructura y la agricultura.

El huracán María es el más reciente, con vientos de más de 150 millas por hora. Atacó sin piedad a nuestra región. Haciendo oficialmente su entrada el 20 de septiembre en horas de la mañana, cerca de Punta Tuna, en Maunabo. Fueron muchos los que sintieron “la calma” de casi media hora, así como la poderosa “virazón”.

Al concluir el impacto del huracán, el pueblo se tiró a la calle a limpiar nuestras carreteras. Vimos cómo comunidades enteras abrieron camino a sus vecinos. Todos los ciudadanos echaron a un lado sus diferencias religiosas, políticas y de otra índole. Lo importante era aunar esfuerzos para reconstruir nuestros pueblos y a Puerto Rico. En pocas horas, nuestros ciudadanos -en compañía de las administraciones municipales de la región- lograron abrir paso y darle acceso a los vehículos por las vías principales.

No obstante, la apertura inmediata de nuestras carreteras no representó necesariamente un avance importante para la llegada de suministros y la visita de funcionarios del Gobierno Central y Federal a nuestra zona. Entrevistados por LA ESQUINA, los alcaldes de nuestra región coincidieron en la lentitud o la pobre respuesta de los jefes de agencia a nivel central. En tono de broma, se asegura son más los helicópteros que han recorrido la zona que los camiones que han llegado con suministros.

La necesidad es grande en el Sureste, al igual que en el resto de las regiones del país. Pero la realidad es que nuestros ciudadanos se sienten rezagados, en el abandono. Apenas se escucha una simple mención de nuestros pueblos a través de las conferencias de prensa del Gobierno. Mucho se habla de los avances de recuperación en la zona metropolitana y en los pueblos del centro de la Isla. ¿Y para cuándo el Sureste?

Irónicamente, apenas estamos a una hora de San Juan, distancia casi similar de la capital a Fajardo o a Arecibo. No imaginamos cómo será la atención en aquellos municipios con distancias de dos a tres horas.

Es necesario y urgente mirar a nuestra región. Se estiman en más de 6 mil las familias que han perdido todo en los pueblos de Yabucoa, Maunabo y Patillas. No es cualquier cosa.

A su vez, es necesario que los alcaldes y legisladores de nuestra zona lleven el reclamo en una sola voz, ante los medios de comunicación a nivel nacional y el Gobierno Central.

Para los residentes de la región Sureste es una buena oportunidad para romper las diferencias, trascender las divisiones para en unidad construir un mejor país.
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