Maunabeño Michael Colón: media vida con Tito Rojas

Por Itzamari Morales
LA ESQUINA

“Si vuelvo a nacer, lo hago otra vez”, aseguró el maunabeño a quien el salsero supo delegarle responsabilidades de la orquesta a ojos cerrados. Michael, reconoce la fragilidad de la vida, disfruta del piano, visita la iglesia junto a sus seres queridos y goza de su trombón aún.

Aunque mucho se dice de los pueblos pequeños, si algo se puede destacar a modo positivo es que las experiencias de prominencia o a quienes se han destacado en diversos campos no se les pierde de vista tan fácilmente.
Michael Colón Ruíz, bautizado como “el Jueyero Mayor” por el ahora fallecido salsero Tito Rojas no es la excepción, y es que Kachenko como le conocen muchos por estos lares del sureste fue el trombonista de la orquesta de Tito Rojas desde el año 1990 hasta el 2017.

¡Lija pa ́l trombón!

A tenor de su hermano Víctor Colón, Michael, se interesó desde joven por los instrumentos musicales más allá de los deportes y comenzó a tomar prácticas con el profesor Luis Quiñones en el vecino pueblo de Patillas. Colón, recordó con jocosidad que por haberse tratado de un solo trombón florecieron las discrepancias, así que un día común decidió pasarle una lija a la vara del instrumento, determinando pues que “ni para uno, ni para el otro”.

Aquel primer trombón que con mucho esfuerzo su madre, Doña Eneida Ruiz, había comprado en un pulguero del área este, con el tiempo fue sustituido por un pieza “King 2B” que le trajo una tía desde Washington y que poco a poco el músico jueyero fue saldando. El también destacado maestro de la banda municipal de Maunabo hasta el año 2004 supo de “ coger pones” para llegar hasta la Escuela Libre de Música de Caguas, allí fue donde conectó con profesores y directores musicales de categoría que lo fueron recomendando y ubicando.

Media vida con Tito

Entre procesos de reclutamiento en diversos grupos musicales a nivel isla, nuestro ‘Jueyero Mayor’ dio por segunda ocasión con la orquesta de Tito Rojas, esto, justo en la

década de los 90s. En aquel entonces se encontraban tratando de dar con un trombonista de estabilidad y Michael estaba en la aptitud de cumplir con aquello. Fue entonces cuando supo que pos haber experimentado trabajar incluso en compañías de seguridad y haberse ido en el año 1988 a Miami tras otras oportunidades, la música le llamaba y casi le obligaba a responderle. Fue el mismo Tito Rojas quien recordándole el “corre y corre” en el que se encontraban en aquella década, le consultó sobre su disponibilidad. Así, fue como 2 sábados después de este encuentro Michael se presentó al Gran Café de Arecibo con carpeta, uniformes en mano y comenzó una intensa carrera con El Gallo Salsero.

“¡Pasamos sustos que ni te cuento!”, expresó el experimentado trombonista con una sonrisa que solo emanan los gratos recuerdos. Así, continuó escarbando en el cajón de las anécdotas y pudo resaltar una en la que destaca que el avión que los llevaba a tocar en Bogotá se quería caer. El ahora fallecido salsero quedó en estado de “shock”, pues los disturbios provocaron que básicamente todo alrededor de los pasajeros saliera volando. También, estuvieron al borde de tomar un vuelo totalmente accidentado. Colón aseguró que Dios les guardó y les permitió continuar con años de carrera musical. Bautizado por El Gallo.

Michael, a quien de forma misteriosa su trombón le llegó a quedar intacto luego de accidentarse en auto hace algunos años atrás, fue presentado a un solo de trombón como el Jueyero Mayor en medio de unas patronales por el mismísimo Tito Rojas. Colón, confesó que se quedó atónito tras haber sido presentado con afán de aquella forma tan peculiar. Aquello se volvió constante, fue adoptado por sus compañeros músicos y así fue como quedó bautizado a nivel isla en y fuera del ambiente musical como el Jueyero Mayor.

Tito, llegó a visitar Maunabo recreativamente por su relación de jefe y amigo con Michael y un día cualquiera decidió de forma espontánea demostrarle a Colón que él también sabía agarrar gallinas de montes. Así, se bajó del carro de su trombonista y amigo, y corrió a una gallina en el barrio Lizas de Maunabo, pero no tuvo mucho éxito. Aun así se montó al carro y fatigado le aseguró a Michael que “por poquito”.

El último baile con Tito

Luego de casi haber viajado el mundo, haber experimentado ofrecer sobre 32 bailes en un mes, sustos, alegrías y múltiples anécdotas, Michael tuvo su último baile con la gloria de la salsa en el hotel Sheraton de San Juan, Puerto Rico, en el año 2016. En el 2017 Colón decidió culminar con una excitante y grata carrera como músico junto al ahora fallecido Tito Rojas.

“Si vuelvo a nacer, lo hago otra vez”, aseguró el maunabeño a quien el salsero supo delegarle responsabilidades de la orquesta a ojos cerrados. Michael, reconoce la fragilidad de la vida, disfruta del piano, visita la iglesia junto a sus seres queridos y goza de su trombón aún. Se pintaba una sonrisa en su rostro al hablar sobre la calidad humana del Gallo Salsero, su amigo y compañero. El jueyero mayor es un excelente padre, abuelo, esposo y humano que agradece a la vida haber encontrado en Tito Rojas un amigo sin condición a quien la muerte le sorprendió de repente, entristeciendo a una gran parte del mapa.

Es de elogiar que un maunabeño de pura cepa pueda decir que vivió media vida con Tito. ¡Gracias Michael!

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